Críticas

El aullido de una manada que deja sin respiración

Se apagan las luces. Empieza el jolgorio, la fiesta, las palmas, los cantes, el disfrute. Pero solo para algunos.

Jauría es tan fuerte, tan duro, tan real que cuesta digerirlo y hablar de ello después. Es muy fácil vivir cómodamente en la ignorancia pero Jauría nos enfrenta a una situación que no deseamos ver o escuchar pero que es necesario hacerlo para comprender el dolor que existe detrás de las miles de mujeres que denuncian en nuestro país cada año alguna agresión sexual.

El texto de Jauría está íntegramente formado por las transcripciones del juicio de La Manada. Algo que no debería haber pasado, pero que pasó y que gracias al valor de una víctima de 18 años que denunció, se ha conseguido un punto de inflexión en nuestro país. La obra muestra las dos partes, sin añadir palabras, sin modificar el texto, únicamente poniendo delante de los ojos del espectador un balanza que se cae por su propio peso.

Impotencia y rabia ante un caso mediatizado donde la víctima se ha visto cuestionada por la sociedad, donde los jueces, con preguntas inadecuadas, han sido otra manada más y donde, lo más grave de todo, los violadores siguen sin reconocer su culpa y sin ver error alguno en sus actos.

Jauría es un acto de valentía en sí mismo. Es valiente cada espectador que decide comprar de antemano una entrada sabiendo que la experiencia que va a presenciar no es agradable. Es valiente Miguel del Arco que, en su disconformidad con la sentencia, decide transcribir y dar forma a un acto reciente tan sensible. Son valientes Álex García, Fran Cantos, Ignacio Mateos, Raúl Prieto y Martiño Rivas porque, aunque todo es interpretación, lo que están interpretando no es ficción y no es fácil encarnar a un grupo de violadores. Pero sobretodo, es valiente María Hervás. Porque sí. Porque no tiene otra justificación. Porque lanzarse cada día a vivir y revivir una situación tan horrenda como para acabar con un nudo en el estómago y lágrimas recorriendo sus mejillas es solo de valientes. De valientes y de actrices de raza que llevan la interpretación en las venas y creen firmemente en el poder del teatro como cambio social.

Elenco completo de Jauría / Imagen promocional del Teatro Kamikaze

Se apagan de nuevo las luces y todos los compañeros abrazan a María para apoyarla y protegerla después de la catarsis que acaba de sufrir. Mientras tanto, yo, temblando por lo que acababa de presenciar, ni siquiera tuve fuerzas de levantarme a aplaudir, solo pude sacar un pañuelo, recoger mis cosas y salir del teatro. Ahora, casi un mes después de digestión, he podido escribir de Jauría.

Y por si queda alguna duda: yo sí te creo, hermana.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s